VACÍO EMOCIONAL

¿QUÉ ME PASA? ME SIENTO VACÍO POR DENTRO

Lo tengo todo y no me falta de nada pero yo me siento vacío”. Esta es una de las frases que más escucho en consulta y seguro que este pensamiento te ha rondado a ti más de una vez por la cabeza.

Este vacío podríamos asemejarlo con la forma de un agujero negro y profundo situado en nuestro estómago o pecho. Podríamos sentirlo igual que  cuando nos asomamos a un pozo y sólo vemos oscuridad y no somos capaces de divisar el fondo. Este vacío se convierte en una sensación muy dolorosa  y en un gran sentimiento de soledad, y es que sientes que hay algo que necesitas para sentirte completo, pero que quizás no sepas qué es, y ese algo es una necesidad de cariño y aprobación.

Muchas personas combaten este vacío de distintas maneras pensando que así podrán completarse: Algunos comienzan a realizar ejercicio en exceso, otros aumentan su consumo de  alcohol, algunos de vosotros posiblemente os encontréis  echando más horas de lo normal en el trabajo, algunos se atiborran de comida y otros comienzan a tener gran cantidad de relaciones sexuales, en búsqueda de encontrar a esa persona que pueda llenar ese vacío emocional que siente y que otra persona ha dejado. Esta última conducta haría mención al dicho popular  que todos conocemos de, un clavo saca otro clavo.

¿Qué pretendo conseguir con estas conductas? Llenar el vacío que yo siento. Es cierto que estos recursos que uno toma le ayudan a controlar esa sensación momentáneamente, así como la ansiedad y el nerviosismo, pero ¿cuál es la realidad? Ese vacío continúa estando dentro de nosotros y si no lo trabajamos a tiempo puede complicarnos nuestro día a día.

¿Qué estamos obteniendo de esta solución puesta en marcha? Lo que yo hago es anestesiar este sentimiento cuando conecto con él. Imaginemos un colchón hinchable que se nos ha pinchado, lo que hacemos es arreglarlo con un parche sabiendo que esta solución rápida solo durará un tiempo y que después, posiblemente, este parche se despegará y finalmente tendremos que comprar otro colchón nuevo, es decir, intento ponerle distintos parches a mi agujero negro para taponarlo, pero el resultado es que vuelvo a llegar al punto inicial.

Quizás cuando fuiste pequeño no recibiste el afecto que necesitabas, o quizás viviste muchas peleas abrumadoras en casa o no sentías que se  validasen tus esfuerzos y resultados. O quizás viviste una pérdida o vínculo afectivo que para ti era importante. Esto puede llevarte, ahora en la adultez, a tener un autoconcepto negativo de ti mismo y una necesidad y dependencia excesiva de atención y aprobación por parte de los demás.  Pueden ser factores predisponentes a que yo me sienta así de incompleto, vacío y solo. Necesito del otro para formar el puzzle, ya que sin él me falta la pieza que me completa.

En consulta me encuentro con pacientes que están insatisfechos con su relación de pareja o quizás con el puesto de trabajo que tanto les ha costado conseguir, pero se aferran a ello por el miedo a la soledad, en el caso de la relación de pareja, o  por el miedo a la frustración que se puede sentir al darte cuenta de que el trabajo que siempre habías deseado no se ajusta a tus creencias y expectativas. Es decir, yo puedo tener una pareja con la que me encuentro a gusto y me quiere, pero quizás la relación no me satisface y puedo sentirme solo y vacío por ello.

Es por ello, que en ocasiones buscamos esto que nos falta en mi relación de pareja actual en otra persona, pero sin ser capaces de desvincularnos de nuestra pareja. Es importante que tomes este vacío como una señal de alarma de que algo no está bien dentro de ti y que no te hace sentir pleno ni te permite alcanzar el bienestar emocional que deseas.

¿Qué ocurre? Muchas veces miramos a otro lado o hacemos oídos sordos a este vacío porque no queremos toparnos con la realidad por la que nos sentimos de este modo, provocando una gran dificultad para mantener nuestro bienestar emocional.

El problema está cuando confundimos los deseos con necesidades, provocándote a ti mismo ese malestar emocional. ¿A qué me refiero? Cuando piensas que tu relación de pareja es tan valiosa que sin ella nunca más podrás ser feliz. O que si decides dejar ese trabajo que no cumple las expectativas que pensabas nunca podrás llegar a alcanzar el éxito.

Por ello, te propongo un ejercicio: deja de lado las soluciones materiales, ponte unas gafas y un bañador y bucea por tu interior, para poder identificar que es aquello con lo que no te encuentras bien y que te está provocando esa sensación de vacío. Porque es en nuestro interior donde está la clave para alcanzar de nuevo nuestra felicidad.

El objetivo es hacer este vacío más pequeño y que podamos convivir con él sin que nos haga daño. Y te preguntarás, ¿pero no puede desaparecer del todo? La respuesta es no, ya que todo lo que vivimos nos deja una huella interna, por lo que todos tenemos ese pequeño vacío.

Es importante que cojas las riendas de este malestar para poder regular y manejar tus emociones. No tienes por qué pasar por esto tú solo, quizás necesites ayuda para tomar este control y nosotras podemos ayudarte. Recuerda: es una solución valiente y responsable para poder alcanzar tu bienestar emocional.

 

Lidia García Asensi

Psicóloga Sanitaria

Nº Colegiada M- 27717