PAPÁ Y MAMÁ SE SEPARAN

“¡Nos separamos!” Tomar esta decisión y pasar por un proceso de separación o ruptura es una experiencia difícil y dolorosa, pero que es aún más complicada cuando se tiene hijos.

Una de las preguntas que más suelen hacernos los padres cuando vienen a consulta y que más les preocupa es: “¿Cómo le decimos a nuestro hijo/hijos que nos separamos?”

Miles de dudas asaltan en su cabeza, sintiéndose inundados por cierto sentimiento de culpa y preocupación. Esta es una de las tareas más complicadas y duras para los padres, ya que temen no saber cómo decírselo o explicárselo para que los más pequeños sufran lo menos posible.

La mayoría de las veces se intenta ocultar a los niños qué es lo que está ocurriendo a su alrededor para así proteger a los más pequeños de la casa. Pero ¿sabéis qué?, esta protección que los padres realizan no es beneficiosa en absoluto para los niños. Es importante que los hijos sepan que es lo que está ocurriendo en casa, esto les permitirá poder comprender porque ya sus papás no pasan tanto tiempo juntos, o porqué ya no se dan besos, y así poder dar un sentido a lo que ocurre.

Por mucho que intentemos ocultar lo que está pasando, los niños son conscientes de que algo no va bien y de que las cosas están cambiando. Si nosotros como padres evitamos que se enteren, estaremos impidiendo que formen el puzzle completo de la situación, generando en ellos incertidumbre y afectando posiblemente a su salud emocional.  Normalmente lo que imaginamos siempre es más grande y da más miedo de lo que ocurre en realidad. Además, la mayoría de las veces los niños creen que ellos son los culpables de lo que está ocurriendo y también le aparecerá la preocupación de, “¿y que va a ser de mi ahora”?

También vemos muchas veces parejas que evitan la separación por miedo hacer daño a sus hijos, cuando su relación está evidentemente rota desde hace largo tiempo.  Esta forma tampoco ayuda ni protege a nuestros hijos. Cuando la pareja se ha desvanecido y sólo quedan dos personas que conviven (esto en el caso de que ocurra civilizadamente),  se genera un clima familiar donde prima la tensión y las discusiones, a veces también reproches y malos modales, lo cual es muy perjudicial para los pequeños de la casa. ¡Pero también para los mayores! Se sufre mucho en esta situación y, sin darte cuenta, muchas veces por miedo o por protección, estarás renunciando a tu propia felicidad.

¿Sabéis una cosa? Para que nuestros hijos sean felices, necesitan padres felices. Al menos, tranquilos, serenos, positivos.

Es cierto, que no hay un guion mágico el cual podamos contar a nuestros hijos para que todo se solucione. Pero si os puedo contar algunas aproximaciones generales que seguro que te ayudan a la hora de dar la noticia a tus hijos.

  • Ambos padres debéis comunicar la decisión de la separación, siempre acorde al lenguaje y entendimiento del niño. Proporcionándole una información acorde con su edad. Es importante hablar de una situación definitiva, ya que en muchas ocasiones los niños fantasean con la reconciliación de sus papás y puede ser algo muy doloroso para él.
  • Se debe dejar claro que está decisión no tiene nada que ver con ellos. De esta manera estaremos desculpabilizando y eliminando la responsabilidad de lo sucedido a nuestros hijos.
  • Es importante que ellos continúen con sus rutinas diarias e intentar que su día a día cambie lo menos posible. También es clave anticipar cómo será su nueva situación, con quién vivirán, cómo será el régimen de visitas, para poder romper con la incertidumbre. Éste es un hecho fundamental para la estabilidad emocional del niño.
  • Debemos darles la oportunidad de expresarse y de que pregunten aquellas dudas y preocupaciones que les surgen, estableciendo una correcta comunicación. Como dije anteriormente esta nueva situación llena de dudas a nuestros hijos y necesitan comprender qué es lo que pasa y qué va a ser de ellos a partir de ahora. Poder darles este espacio es muy positivo en cuanto a su desarrollo emocional.
  • La situación también es difícil para los adultos, por lo que es importante que trabajemos y gestionemos nuestra propia frustración y dolor para así poder mantener a salvo a nuestros hijos de determinados comentarios negativos en relación al otro progenitor. De lo contrario, estaríamos descargando toda nuestra rabia, tristeza o emociones dolorosas en los más pequeños influenciando la idea de cómo son las parejas y sus consecuencias que le acompañarán en la edad adulta. Con esto no me refiero a que se oculten los sentimientos de tristeza en casa, ya que es importante que se hagan explícitos. Podemos decirles algo como: “Hoy me siento triste”, además ellos lo notará, es más a no avasallar al niño con un discurso en el que la otra parte salga mal parada. Muchos papás intentan ocultar esta tristeza, haciendo que todo está bien para que estos no sufran, pero es importante abrir un espacio en el que se puede hablar tanto de emociones positivas como negativas, si no cuando él este triste puede que actué de la misma manera para no hacerte sufrir.

Si te encuentras en un proceso de separación y no logras alcanzar ese bienestar que desearías, o si tu hijo o hija muestran indicios de síntomas que podrían estar impidiendo el desarrollo de una vida plena, no dudes en ponerte en contacto con nosotras. Recuerda, acude a consulta para personalizar las pautas y el modo de actuación en función de tu caso personal. Es lo más efectivo, siempre.

 

Lidia García Asensi
Psicóloga Sanitaria
Nº Colegiada M – 27717