Los cumplidos

Elogios, piropos, halagos o cumplidos. Todos ellos forman parte del repertorio de habilidades sociales del ser humano. Ésta, en concreto, tiene dos vías, una hacia dentro y otra hacia fuera, es decir: habilidad para recibir cumplidos y habilidad para emitirlos. De esta manera se trabaja la relación con uno mismo y con el otro.

A algunas personas sueles darle mucho reparo poder destacar de manera amable atributos físicos y/o psicológicos de otro, pero, de manera general nos encontramos con más dificultad a la hora de creernos los elogios que otros nos dedican. De hecho, a veces, se llega al extremo sintiendo ira y rechazo cuando alguien nos regala un cumplido. Nos encontramos con personas que los desvalorizan inmediatamente, pensando que esos juicios que el otro emite tienen muy poco valor con creencias tales como “Lo dice por decir”, “Prefiero no creérmelo no vaya a ser que me lo crea y luego me decepcione” o, en uno de los polos más extremos, porque el que lo recibe tiene verdadera dificultad para encontrar atributos positivos y destacables propios. Como veis, la autoestima sana aquí se ve mermada y, con ello, mi manera de relacionarme conmigo y el mundo.

Si echamos la vista a cómo hemos sido criados y enseñados, veremos que, normalmente, esto se hace extensivo a mi familia, que es el núcleo donde yo aprendo. ¿Provengo de una familia que repara a la hora de halagar porque piensa que no es necesario, o que el otro ya sabe cuáles son sus puntos fuertes sin que yo se los destaque? ¿Se intercambian palabras de aliento, motivación, cariño? ¿Se las dirigen ellos mismos cuando están contentos y satisfechos?

En muchas ocasiones nos han enseñado en sociedad y en familia que sería feo, engreído o poco humilde aceptar los piropos. Ponemos entonces en marcha una falsa modestia que, repetida, hará que esa creencia se consolide  y lleguemos a creer que no podemos pensar ni recibir nada bueno sobre nosotros. Esto se conoce en psicología como Intolerancia al afecto positivo y se hace extensivo también al propio autocuidado, hablarnos bien, permitirnos errar, ser autocompasivos, encontrar un sitio interpersonal donde guarecernos cuando las cosas no van bien y, finalmente, mi visión acerca del mundo.

Como hemos dicho al principio, como son habilidades se pueden desarrollar, aprender, mejor. Si no puedes solo, cuenta con nosotras.

Hay salida.

Jadra A. Sanz

M-22844