El duelo (Parte 2)

Después de conceptualizar el duelo en el post anterior, es inevitable que no hablemos de la situación de duelo individual y social que estamos experimentando. Todo esto, afecta a cada uno de nosotros innegablemente, enfrentándonos a algo muy doloroso, las grandes pérdidas que estamos sufriendo.

Hay muchos factores que ahora mismo están impactando negativamente en el desarrollo natural del duelo ,como la rapidez de lo ocurrido, la necesidad del acompañamiento en sus últimos momentos, la ausencia de despedida antes durante y después del fallecimiento, sumado a todas esas emociones que acompañan, como la culpa o la indefensión y un largo etcétera. El sentimiento de pérdida más todos los factores nombrados, llevan ímplicitos una carga extra a los momentos naturales de tristeza, enfado, miedo y dolor.  

Y entonces, ¿Cómo podemos hacer una gestión emocional que nos ayude a sobrellevarlo?

Sabemos lo duro que es enfrentarse al dolor que supone decir a adiós para siempre, necesitamos despedirnos para que el duelo se asiente de forma adaptativa. Además, aquellas personas que se han marchado, se merecen una despedida especial.

El ritual de despedida nos ayuda a compartir el dolor, necesario para la superación del duelo. No hay una forma correcta o protocolizada de despedida, pero es recomendable que se haga desde el amor hacia esa persona. Se puede hacer en imaginación, a través de una carta, una foto, o con las cosas que nos gustaban de esa persona, por ejemplo. Es una elección muy personal y por eso le debemos dedicar su espacio y su tiempo, hacerlo nuestro, al fin y al cabo, el dolor es individual, y nadie mejor que nosotros para definirlo y darle forma.

HAY SALIDA.

Rocío Moreno

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