El duelo (parte 1)

La palabra duelo tiene origen latino que significa batalla, desafío. Sin lugar a duda, la pérdida de alguien o algo es un proceso que todos hemos experimentado o experimentaremos en algún momento de nuestras vidas, el cual puede producirse de manera natural oscilando entre los dos meses y los dos años.

En este proceso, la persona puede experimentar anhelo, añoranza, pena, malestar emocional intenso y preocupación generalizada asociadas a la pérdida. Esta, puede ser de diferentes casuísticas, no teniendo porqué ser solo la pérdida de un ser querido, puede haber sido perder un trabajo o cambiarse de país de residencia, por ejemplo.

Como todo proceso, el duelo tiene sus etapas, siendo cada una de ellas relevantes para la superación del mismo.

Las etapas son las siguientes:

  1. Negación: nos permite amortiguar el golpe, es decir, nos ayuda a prepararnos poder tolerar el dolor que nos produce la pérdida. No obstante, esta etapa no puede ser sostenida indefinidamente, ya que al final, nos acaba confrontando con la realidad.
  2. Enfado: rabia, resentimiento, frustración son emociones comunes en esta etapa, como consecuencia del conflicto entre lo deseable (no pérdida) y lo inevitable (pérdida).
  3. Negociación: nos ofrece la oportunidad de fantasear con la ilusión de control sobre la situación, buscando posibles estrategias.
  4. Tristeza: dejamos de fantasear, acercándonos más a la realidad de la pérdida, generándose una gran sensación de vacío. Se empieza a convivir con la realidad está definida por su ausencia.
  5. Aceptación: paulatinamente se aprende a vivir sin esa persona o algo querido, y se procesa e integra la superación de la pérdida.

Es posible reconciliarse con esta realidad, si te pesa, no estás sol@, nosotras podemos ayudarte.

Hay salida.

Rocío Moreno

M-29813