Educación emocional

MásQuePsicos, hoy vamos a hablar del arte de consolar y el acompañamiento emocional.

La educación emocional parte de la base de que hay determinadas emociones que necesitamos identificar, etiquetar y aprender a regularlas. En ocasiones, la regulación de nuestras emociones puede depender de cómo nuestro entorno reacciona ante ellas.

Concretamente, podemos pensamos en la típica situación desagradable, por ejemplo, una discusión con alguien, un problema en el trabajo, etc. Es muy probable que, ante cualquiera de estas circunstancias, te sientas triste, enfadado, frustrado… Muchas veces el entorno, por falta de conocimiento, tras ver una reacción emocional de estas características puede invalidar nuestras emociones con frases como “no te preocupes”, “eso es una tontería” o “no llores que no pasa nada”, lo que nos obliga a intentar evitar sentirnos así (como si pudiésemos hacerlo). Este tipo de comentarios podría estar respondiendo más a la necesidad del propio entorno de quitarse la angustia que le puede estar generando ver al otro mal, que a lo que realmente el otro necesita.

Muy probablemente, cuando nos ocurren este tipo de situaciones, lo que necesitamos del otro es que nos valide la emoción y nos acompañe con ella desde la calma, no desde la angustia. Un ejemplo de ello sería “estás triste ¿Verdad? Es normal, entiendo que esto te preocupe, si necesitas algo házmelo saber”.

El consuelo parte de cubrir la necesidad emocional del otro, no la nuestra.

Hay salida.

Marina Marhuenda

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