Cuidados efectivos y Cuidados afectivos

En psicología, sobre todo en la rama relativa a la crianza, nos gusta hacer hincapié en un distinción fundamental: Los cuidados efectivos  y los cuidados afectivos. Éstos, han de funcionar de la mano y  en consonancia para poder conseguir un buen equilibrio e incluso la sensación de plenitud, no sólo en quien los proporciona, sino, mayoritariamente, en quien los recibe.

Es decir, nos encontramos en muchas ocasiones con pacientes adultos que refieren que sus padres “les dieron todo y nunca les faltó de nada: vestido, comida, un colegio”. Pero, cuando ahondamos un poco más, notamos que ellos se sienten faltos de cariño, protección, aliento, conexión emocional y una adecuada respuesta a los conflictos. Verbalizaciones tales como » mi madre no jugaba conmigo porque tenía muchas tareas del hogar que realizar» o » mi padre venía muy cansado a última hora de la tarde del trabajo y se ponía a ver la TV» son un par de ejemplos de lo que queremos reflejar. Realmente no te sientes visto al nivel que te gustaría. 

Es por ello que en estos casos, los cuidados efectivos están cubiertos pero no los afectivos. Según la pirámide de Maslow es fundamental tener las necesidades fisiológicas cubiertas para después poderse sentir seguro. Esto para nosotros ahora resulta una obviedad. Ahora bien, sin una correcta afiliación y reconocimiento por parte de nuestros cuidadores principales es muy difícil poder alcanzar la autorealización que todo ser humano ansía para darse sentido.

Es por ello que el trabajo arduo de sensibilidad emocional y una respuesta adecuada a nuestros estados internos y externos son fundamentales a la hora de ser criados.

Hay salida.

Jadra A. Sanz

M-22844