COMPRENDIENDO LA ANSIEDAD

Este artículo es la segunda parte del titulado ¿Maldita ansiedad? Publicado hace un mes.

Pretende continuar con el acercamiento y comprensión de un padecimiento cada vez más frecuente pero no por ello mejor entendido.

Esperamos que este artículo te ayude a despejar muchas dudas, pero si aún tienes más inquietudes, o incluso quieres tratártelo, no dudes en pedir ayuda, un psicólogo es el profesional mejor capacitado para intervenir en este plano.

Seguimos entonces…

¿Para qué sirve?

A lo largo del tiempo hay dos sistemas que en el ser humano se han mantenido intactos que son el de ataque y huída. Imagínate que estás tranquilamente y te dan un susto. Puedes reaccionar intentando atacar a aquel que te ha importunado o querer huir, salir corriendo.  Con lo cual la ansiedad es una respuesta innata del ser humano que nos hace enfrentarnos a cambios bruscos, inesperados o que claramente no nos gustan.

¿Es buena o mala?

Es necesaria en pequeñas dosis pero sobre todo ha de ser controlada. Sentimos ansiedad cuando nos vamos de viaje, a una boda que nos hace ilusión, pero también cuando andamos por la calle tenemos un pequeño grado de ansiedad que nos permite no desplomarnos, cuando cocinamos y no nos caemos en el fogón, cuando corremos para que no se escape el autobús. Pero ahí no nos sentimos mal a priori, ¿verdad? ¿Por qué? Porque la ansiedad ahí no ocupa todo, no desborda, no nos controla a nosotros. La sentimos pero pasa desapercibida, no nos hace sentir mal. A pesar de que los síntomas se correspondan con los descritos en la primera parte del artículo. Siento palpitaciones, sudoración, pero he estado corriendo para coger el tren y no llegar tarde a casa. Cuando me he sentado en el vagón me he mareado un poco, pero sé que es porque he hecho un sobreesfuerzo.

Con lo cual, como ves,  la ansiedad es necesaria para no estar agazapado y apático, el problema es cuando los síntomas descritos se disparan, no tienes la respuesta a qué está ocurriendo y entonces cobra un papel único en nuestra vida.

Si la respuesta de ansiedad la mantenemos mucho tiempo aparecen:

  • Cambios en el funcionamiento cerebral: amígdala más grande, es decir, percepción de amenazas más frecuentes, más miedo.
  • Sentimientos de inferioridad
  • Incapacidad de tomar decisiones
  • Tics
  • Insomnio
  • Frustración
  • Depresión

¿Por qué se descontrola?

Por el valor emocional y los pensamientos que ponemos nosotros, es decir,  el significado que le damos. ‘Me voy a morir’, ‘Esto no se va a pasar nunca’, ‘Seguro que tengo algo grave que los médicos no han sabido diagnosticar’. Es decir, todo depende de nuestro juicio, del valor emocional que le damos a esas ideas. Esto se conoce como Distorsiones Cognitivas:  son errores en el pensamiento a la hora de interpretar la información. Son un poco duros de pelar, una vez que los empiezas a instaurar en tu repertorio, vas a necesitar de ayuda y guía para transformarlos.

¿Qué pasa cuando se descontrola?

La gente comúnmente lo llama ataque de ansiedad, pero este nombre es incorrecto. Se llama ataque de pánico o crisis de pánico, porque lo que verdaderamente ocurre es el miedo a que esos síntomas aparezcan y perder la cordura, pues puede aparecer una sensación de irrealidad, creencia de que nos da un ataque al corazón, de que vamos a morir o de que nos vemos desde fuera, dificultando así el abordaje del control.

 ¿Cuándo actuar?

  • Cuando hacer una actividad cotidiana te da miedo, cuando te aíslas en casa, evitas situaciones y personas.
  • Inquietud constante y búsqueda de síntomas y señales que certifiquen que no estás bien.
  • Cuando se te agria el carácter, cuando sientes que estás al límite.
  • Cuando tienes miedo de morir o de ‘volverte loco’.

 ¿Cómo mantenerla a raya?

  1. Registrando cómo, cuándo y con quién nos pasa.
  2. Técnicas de relajación que conectan cuerpo y mente.
  3. Comunicando: El cerebro es como una Olla Express, sino le pones el pitorro para que vaya soltando aquello que le sobra, llegará un momento que explotará. Aprender habilidades sociales ayuda muchísimo en este plano.
  4. No dañando a los otros porque no sienten lo mismo que tú.
  5. Con optimismo, la ansiedad no mata, es muy desagradable, pero en una crisis no hay peligro.
  6. Con reestructuración cognitiva para conseguir un cambio de creencias.
  7.  Mejorar hábitos de vida: es muy conveniente para la salud cuidar la alimentación, practicar deporte, socializar y tener tiempo para uno mismo para autorealizarse.
  8. Visita a un especialista. Y no está la última porque sí, está la última porque, efectivamente, antes ponemos en práctica leernos un libro que nos recomiendan, tomar infusiones, irme dos días de vacaciones, comprarme algo que me gusta, hacer un taller de X temática… y cuando todo eso no ha funcionado, entonces se plantea la opción de visitar a un especialista. No pasa nada, al menos, que esté en la lista 🙂

¿Sirven los fármacos?

Por servir, sirven, ten en cuenta que los psicofármacos modifican la actividad cerebral. Son como las drogas, pero legales. Si vas al médico, casi es la primera opción que vas a recibir. Pero ten en cuenta una cosa. Tapando el síntoma no se soluciona el problema. Quizá descanses o te alivies de padecer unas horas, pero si no recurres a la siguiente toma, todo seguirá igual o peor.

Los más comunes a la hora de ser recetados son los siguientes.

Isrs: Más comúnmente conocidos como antidepresivos. Tardan unas 3 semanas en hacer efecto desde el inicio de la toma. Los nombres comerciales más comunes serán: Fluoxetina, Paroxetina… aunque hay infinidad.

Benzodiacepinas: Son hipnóticos, sedantes. ¿La ventaja? Bastante rapidez  de acción, pero crean muchísima dependencia. Lorazepam, Tranxilium, Lexatin, Orfidal.   Son depresores del Sistema Nervioso Central. Te calmarán, sí, pero ten cuidado, una vez que los tomas no puedes seguir con un ritmo normal, ojo a la atención al conducir o trabajar, si bebías, conviene que no lo hagas y no mezcles el alcohol con estas pastillas, tampoco conviene que trasnoches ni que te saltes la pauta. Es una medicación seria e importante.

¿Qué más provoca la ansiedad?

Síntomas físicos que se llaman somatizaciones. Es decir, se provoca una dolencia física sin base orgánica a base de un descontrol emocional. De varios tipos:

  • Dolor de espalda, cuello, rigidez
  • Alteraciones tiroideas
  • Eccemas
  • Alopecia
  • Problemas cardiovasculares
  • Problemas digestivos: úlceras, constantes visitas al baño, hinchazón, pinchazos…

¡Cuidado! Esto no significa que por padecer 3 meses ansiedad te vaya a ocurrir todo esto, estamos hablando de manera sostenida.

 

Y hasta aquí la revisión sobre la ansiedad. Esperamos que te haya servido. Te instamos a acudir a consulta, es un tema recurrente y que tratamos con frecuencia, sabemos cómo hacer para ayudarte.

 

Jadra A. Sanz

Psicoterapeuta M-22844

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