Círculo de seguridad

Círculo de seguridad

Seguramente ser madre o padre sea una de las tareas más difíciles en las que nos podamos embarcar en nuestra vida. Ser responsable de un ser humano que depende totalmente de ti para su supervivencia hace desplegar todas nuestras estrategias de cuidado e instintos más animales de protección.

Esta tarea se complica al encontrarnos con millones de teorías y tendencias de crianza. Siguiendo un sistema u otro, unos padres siempre van a hacer lo que crean más adecuado para el desarrollo y bienestar de su hijo/a; eso significa detectar e inferir lo que, desde bebé, necesita cuando aún no está desarrollado el lenguaje verbal.

Para que un niño pueda convertirse en un adulto que pueda confiar tanto en sí mismo como en los demás y moverse por el mundo satisfactoriamente, necesita, además de un cuidador que le brinde consuelo y que sea un refugio seguro que le proteja, conforte y organice sus sentimientos; que su figura de referencia sea una base segura que le proporcione estímulos y una puerta abierta al mundo a explorar. Es decir, el niño/a necesita sentirse seguro, saber que puede explorar y relacionarse con el mundo externo porque tiene un cuidador que estará siempre que lo necesite disponible para protegerlo; de este modo explorará el mundo dentro de un círculo de seguridad.

Esta tarea puede resultarnos a veces complicada si, como adultos, vivenciamos nuestro mundo como peligroso, pues probablemente sea como nos han enseñado a verlo cuando éramos pequeños. Es fundamental ser consciente de nuestras propias dificultades para modificarlas en la crianza de nuestros hijos.

Hay salida.

Sara R. Paredes

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