Cuidados efectivos y Cuidados afectivos

Cuidados efectivos y Cuidados afectivos

En psicología, sobre todo en la rama relativa a la crianza, nos gusta hacer hincapié en un distinción fundamental: Los cuidados efectivos  y los cuidados afectivos. Éstos, han de funcionar de la mano y  en consonancia para poder conseguir un buen equilibrio e incluso la sensación de plenitud, no sólo en quien los proporciona, sino, mayoritariamente, en quien los recibe.

Es decir, nos encontramos en muchas ocasiones con pacientes adultos que refieren que sus padres “les dieron todo y nunca les faltó de nada: vestido, comida, un colegio”. Pero, cuando ahondamos un poco más, notamos que ellos se sienten faltos de cariño, protección, aliento, conexión emocional y una adecuada respuesta a los conflictos. Verbalizaciones tales como » mi madre no jugaba conmigo porque tenía muchas tareas del hogar que realizar» o » mi padre venía muy cansado a última hora de la tarde del trabajo y se ponía a ver la TV» son un par de ejemplos de lo que queremos reflejar. Realmente no te sientes visto al nivel que te gustaría. 

Es por ello que en estos casos, los cuidados efectivos están cubiertos pero no los afectivos. Según la pirámide de Maslow es fundamental tener las necesidades fisiológicas cubiertas para después poderse sentir seguro. Esto para nosotros ahora resulta una obviedad. Ahora bien, sin una correcta afiliación y reconocimiento por parte de nuestros cuidadores principales es muy difícil poder alcanzar la autorealización que todo ser humano ansía para darse sentido.

Es por ello que el trabajo arduo de sensibilidad emocional y una respuesta adecuada a nuestros estados internos y externos son fundamentales a la hora de ser criados.

Hay salida.

Jadra A. Sanz

M-22844

Educación emocional

Educación emocional

MásQuePsicos, hoy vamos a hablar del arte de consolar y el acompañamiento emocional.

La educación emocional parte de la base de que hay determinadas emociones que necesitamos identificar, etiquetar y aprender a regularlas. En ocasiones, la regulación de nuestras emociones puede depender de cómo nuestro entorno reacciona ante ellas.

Concretamente, podemos pensamos en la típica situación desagradable, por ejemplo, una discusión con alguien, un problema en el trabajo, etc. Es muy probable que, ante cualquiera de estas circunstancias, te sientas triste, enfadado, frustrado… Muchas veces el entorno, por falta de conocimiento, tras ver una reacción emocional de estas características puede invalidar nuestras emociones con frases como “no te preocupes”, “eso es una tontería” o “no llores que no pasa nada”, lo que nos obliga a intentar evitar sentirnos así (como si pudiésemos hacerlo). Este tipo de comentarios podría estar respondiendo más a la necesidad del propio entorno de quitarse la angustia que le puede estar generando ver al otro mal, que a lo que realmente el otro necesita.

Muy probablemente, cuando nos ocurren este tipo de situaciones, lo que necesitamos del otro es que nos valide la emoción y nos acompañe con ella desde la calma, no desde la angustia. Un ejemplo de ello sería “estás triste ¿Verdad? Es normal, entiendo que esto te preocupe, si necesitas algo házmelo saber”.

El consuelo parte de cubrir la necesidad emocional del otro, no la nuestra.

Hay salida.

Marina Marhuenda

M-34252

Amor libre

Amor libre

Hola, MásQuePsicos:

Este post está escrito para reivindicar algo que no debería ser reivindicado, el amor en todos los colores.

A día de hoy todavía existen pequeños y grandes actos de discriminación hacía la orientación sexual, provocando que aún no exista una total naturalización de la expresión del amor a quién y cómo queramos.

Es cierto que ha aumentado la visibilidad y la normalización con respecto a generaciones anteriores, un ejemplo de ello es la fiesta del Orgullo, la cual nos ayuda a recordar que podemos querer y sentir de muchas formas distintas y eso nos hace un poquito más libres.

Pero desgraciadamente aún tenemos trabajo que hacer. Actualmente podemos escuchar en consulta cómo pacientes no son aceptados, entendidos o reconocidos por sus familias o su entorno social o laboral. Comentarios como “mi hijo puede ser gay, en realidad puede ser lo que quiera, pero en el pueblo mejor que no lo diga porque hay mucha gente que va a hablar”.

Con estos mensajes, estamos poniendo condiciones en el otro y en nosotros, y no sólo eso, sino que aprendemos que tenemos que pedir permiso a nuestro entorno para ser lo que queramos ser.

Esto no se trata de pedir permiso, no se trata tener que comunicar qué soy para que la gente lo sepa. Se trata de poder vivir el amor sin condiciones, sin reglas, sin reproches, ni castigos. Algo que no se elige como la orientación sexual , no debería ser cuestionado #loveislove.

Rocío Moreno

M-29813

Los cumplidos

Los cumplidos

Elogios, piropos, halagos o cumplidos. Todos ellos forman parte del repertorio de habilidades sociales del ser humano. Ésta, en concreto, tiene dos vías, una hacia dentro y otra hacia fuera, es decir: habilidad para recibir cumplidos y habilidad para emitirlos. De esta manera se trabaja la relación con uno mismo y con el otro.

A algunas personas sueles darle mucho reparo poder destacar de manera amable atributos físicos y/o psicológicos de otro, pero, de manera general nos encontramos con más dificultad a la hora de creernos los elogios que otros nos dedican. De hecho, a veces, se llega al extremo sintiendo ira y rechazo cuando alguien nos regala un cumplido. Nos encontramos con personas que los desvalorizan inmediatamente, pensando que esos juicios que el otro emite tienen muy poco valor con creencias tales como “Lo dice por decir”, “Prefiero no creérmelo no vaya a ser que me lo crea y luego me decepcione” o, en uno de los polos más extremos, porque el que lo recibe tiene verdadera dificultad para encontrar atributos positivos y destacables propios. Como veis, la autoestima sana aquí se ve mermada y, con ello, mi manera de relacionarme conmigo y el mundo.

Si echamos la vista a cómo hemos sido criados y enseñados, veremos que, normalmente, esto se hace extensivo a mi familia, que es el núcleo donde yo aprendo. ¿Provengo de una familia que repara a la hora de halagar porque piensa que no es necesario, o que el otro ya sabe cuáles son sus puntos fuertes sin que yo se los destaque? ¿Se intercambian palabras de aliento, motivación, cariño? ¿Se las dirigen ellos mismos cuando están contentos y satisfechos?

En muchas ocasiones nos han enseñado en sociedad y en familia que sería feo, engreído o poco humilde aceptar los piropos. Ponemos entonces en marcha una falsa modestia que, repetida, hará que esa creencia se consolide  y lleguemos a creer que no podemos pensar ni recibir nada bueno sobre nosotros. Esto se conoce en psicología como Intolerancia al afecto positivo y se hace extensivo también al propio autocuidado, hablarnos bien, permitirnos errar, ser autocompasivos, encontrar un sitio interpersonal donde guarecernos cuando las cosas no van bien y, finalmente, mi visión acerca del mundo.

Como hemos dicho al principio, como son habilidades se pueden desarrollar, aprender, mejor. Si no puedes solo, cuenta con nosotras.

Hay salida.

Jadra A. Sanz

M-22844

Dependencia emocional.

Dependencia emocional.

Vivimos y nos construimos en sociedad. Esto dificulta entender la exigencia tanto de uno mismo como del entorno de tener que ser completamente independientes. En nuestra naturaleza está depender de otros, sin embargo, esto no quiere decir que el otro polo, lo que constituiría la dependencia emocional, sea el apropiado.

Es importante comprender que a medida que vamos creciendo podemos ir ganando autonomía si nuestras figuras de apego lo favorecen. Cuando somos bebés, vamos a tener una completa dependencia de nuestras figuras por razones de supervivencia, y a medida que vamos desarrollándonos es responsabilidad de estos adultos ir fomentando nuestra exploración y autonomía, acompañándonos desde la seguridad, no desde la ansiedad y la angustia.

En ocasiones, cuando se ha recibido un tipo de crianza o apego ansioso y/o desorganizado, se puede favorecer la idea de que el entorno y los otros no son seguros. Por ello, estos niñ@s, que posteriormente serán adultos, solo conocerán una manera de regularse emocionalmente, y es a través de los otros desde una perspectiva de que el otro o el mundo es un lugar inseguro; y es algo que ocurrirá a menudo dado que la base emocional que se ha ido construyendo ha sido desde la angustia y/o la ambivalencia.

Vivir las relaciones desde la dependencia no es sano, podemos ayudarte.

Hay salida.

Marina Marhuenda

M-34252

El apego.

El apego.

MásQuePsicos, Hoy os queremos hablar de algo muy importante, EL APEGO. Se considera apego a la necesidad básica afectiva de vinculación con el cuidador o los cuidadores, la cual permitirá al niñ@, desarrollarse y aprender nuevas experiencias en el futuro.

El apego es fundamental en el desarrollo evolutivo y adaptativo, con el fin de protegernos de los depredadores y a la propia especie. Desde que nacemos, necesitamos tener lazos relacionales, primero con nuestros progenitores, para así posteriormente, crearlos a lo largo de la vida con los otros.

Según nuestro estilo de crianza se podría decir que vamos desarrollando un tipo de apego u otro, diferenciándose en los siguientes:

  • APEGO SEGURO: se caracteriza por la disponibilidad, sensibilidad y cuidado de las necesidades del niñ@, y gracias a esto, se genera confianza en los otros y en la exploración del mundo.
  • APEGO INSEGURO EVITATIVO: favorece la conducta de exploración pero no hay disponibilidad del cuidador, ya que previamente ha experimentado ausencia en momentos donde cubrir la necesidad afectiva podría ser importante razón por la cual intenta volverse emocionalmente autosuficiente.
  • APEGO INSEGURO ANSIOSO: no se percibe seguridad en los progenitores, bien porque la manera de cubrir necesidades es desde la sobreprotección, o desde la ambivalencia, y, como consecuencia, puede generar miedo asociadas a las conductas de exploración.
  • APEGO INSEGURO DESORGANIZADO: no existe ni confianza, ni seguridad en los progenitores debido a que estos son severamente insensibles a sus necesidades y muy ambivalentes. El resultado final es una vivencia de angustia, miedo y desesperanza por parte del niñ@.

Es preciso generar entonces una herencia ambiental en cuanto a destrezas y habilidades para poder vincular conmigo mismo y con los otros. Y entonces, ¿cómo podemos desarrollarlo? Cubriendo aquellas necesidades emocionales imprescindibles no cubiertas. Está en nuestra mano poner en prácticas ciertas conductas que van a favorecer que haya un apego seguro:

  • Atender a las emociones tanto agradables como desagradables
  • Aportarles un ambiente de protección
  • Fomentar su autonomía
  • Poner límites
  • Potenciar y diferenciar su identidad
  • Compartir momentos de juego y ocio

¿Y tú? ¿Qué tipo de apego has desarrollado?

HAY SALIDA.

Rocío Moreno

 M-29813

La responsabilidad individual.

La responsabilidad individual.

¡Buenas, MásQuePsicos!

En Madrid, muchos probablemente nos hemos quedado pensando en qué podemos hacer cada uno para avanzar en cada una de las fases y ganarle al virus. Hoy vamos a hablar de la necesidad de certidumbre y de cómo esto en ocasiones se convierte en algo a aprender a gestionar dado que no siempre podemos tener la certeza de que todo vaya a ocurrir como pensamos.

En este sentido, el control parece nuestro máximo aliado dado que muchas veces nos coloca en una posición de seguridad ante situaciones donde hay mucha incertidumbre. Sin embargo, en otras ocasiones, puede convertirse en nuestro peor enemigo. En una situación como ésta, donde hay pocas cosas controlables a nuestro alcance, lo más adecuado es colocarnos en una perspectiva de responsabilidad individual, donde cada uno podemos ir aportando nuestro granito de arena a una realidad, que como bien dicen por ahí, la paramos entre todos.

Es cierto que, en muchas ocasiones, la responsabilidad como rasgo de personalidad esconde determinados ambientes donde ésta misma se ha visto favorecida y reforzada. Esto quiere decir, que muchas veces podemos pedirle al otro “sé responsable por el grupo”, pero es importante que entendamos que esto es un valor que se aprende y, por tanto, se enseña a través de sistemas relacionales. Reflexionemos sobre qué podemos hacer como agentes activos y si no lo estamos haciendo, qué podemos poner en marcha para colaborar colectivamente. 

¿Y tú qué haces para aportar tu granito de arena?

Hay salida.

Marina Marhuenda

 M-34252

El grupo psicológico. Responsabilidad colectiva.

El grupo psicológico. Responsabilidad colectiva.

Hola, MásQuepsicos:

Hoy hablaremos del grupo.

¿Qué es este concepto y qué implica? Es un conjunto de individuos movilizados por una serie de capacidades sociales como el lenguaje, la cercanía, la semejanza… Implicando tanto una realidad psicológica como física.

Las tres características que mejor definen a un grupo son:

  • INTERDEPENDENCIA = dependemos de los otros para dar respuesta y satisfacer distintas necesidades. Por esta influencia compartida, algo que afecta a uno de los miembros del grupo es probable que afecte al resto de miembros de ese mismo grupo.
  • ESTRUCTURA = Asumimos roles y normas explícitas e implícitas aprendidas como especie que regulan la interacción con los otros en base a una finalidad.
  • IDENTIDAD COMPARTIDA = los miembros del grupo se perciben y son percibidos como unidad y, por ello, actúan de un modo unitario. Una de nuestras necesidades más básicas es el sentimiento de pertenencia a un grupo ya que una parte de nuestra identidad se construye en base a los grupos a los que pertenecemos. Este sentimiento de pertenencia se asocia con una gran satisfacción personal y valoración social dado que necesitamos de los demás para definirnos. Por este motivo, el grupo, en muchas ocasiones, se convierte en el único marco de referencia para nuestro comportamiento.

La formación de valores sociales, como por ejemplo el civismo, nos ayudan a mantener una identidad compartida ya que es la acción colectiva lo que desencadena esa sensación de pertenencia. En una situación como la que estamos viviendo, tenemos a nuestro alcance la posibilidad de actuar en consecuencia a un bien y a una finalidad común, y en este sentido, practicar el cuidado colectivo nos hace conectar con esa parte de nuestra identidad compartida, así como evolucionar como seres humanos y como especie.

Hay salida.

Rocío Moreno

M-29813

Ser mamá, podría ser…

Ser mamá, podría ser…

Ser mamá:

Ser madre es un cúmulo de novedades que, cada una, ordenará a su manera.
Es ilusión y preocupación, paz infinita y cansancio absoluto. Planificar y estar absorbida, es no salir de casa pensando sólo en tí.
Expansión, revolución y redefinir los cimientos. Limpiar, enseñar. Obnubilarte. Aprender cómo vuelan los pájaros y los perros hacen guau guau, pero de verdad. Es tener prisa y que se te pasen muy lentos los días. Parar a vivir. Conectar.
Comparación y disfrute. Es estar triste y sola. Ser juzgada. Y ser arropada. Reír a carcajadas, llenarte de sorpresas. Enternecerte. Bailar con todo el cuerpo. Trabajar sin cesar. Cantar en bucle.  Es miedo y la ausencia total del mismo: te sientes capaz de todo. Es lucha, entrega, pasión. Protección animal.
Responsabilidad. Cuidar, velar. Enloquecer, gritar, dudar. Desorden y abrazar para que pase todo. Ser casa.

Pasar un duelo y olvidarte de tu yo de antes para elaborar uno nuevo. Reinventarse.
Es difícil comprender que vas a ser el centro del universo para alguien.
Abruma. Vas a transmitir algo muy importante que se llama apego, que
es imprescindible que sea seguro para que sea sano. Será la herencia real que dejes. Por eso te tienes que cuidar.

Ser madre es amor extremo. A veces, hasta duele.  Ser madre es una
experiencia muy intensa y poderosa.

Feliz día a las madres que no quieren serlo, a las que no pueden gestar,
a las que perdieron a sus hijos, a las que adoptan y a las que están embarazadas; a las mamás solteras, a las de cualquier orientación sexual, a las mujeres que maternan, acompañan y respetan.

Hoy y siempre. Porque la vida no para.

Jadra A. Sanz

M-22844

Convivencia en pareja en tiempos de confinamiento (Parte 2)

Convivencia en pareja en tiempos de confinamiento (Parte 2)

Continuando con el post anterior…

Por otro lado, también podemos hacer ciertas actividades para fomentar el bienestar compartido en pareja. Algunas sugerencias podrían ser:

  1. Aumentar el tiempo de calidad en pareja, por ejemplo, intentando desayunar, comer y cenar juntos ahora que podéis hacerlo.
  2. Planear momentos a la semana donde podéis compartir vuestra sexualidad, potenciar el erotismo ahora que la cama u otros escenarios posibles están tan solo a unos metros.
  3. Utilizar esas “horas extras” que os ahorráis en ir al trabajo y volver de él, o en hacer ciertas actividades de salida, para planear una rutina de ejercicio diaria y compartirla, seguro que más de una risa os echáis.
  4. Permitiros aburriros juntos y por separado, simplemente no haciendo nada mientras compartís el espacio.
  5. Una vez al día aprovecha para decirle a tu pareja una cosa que te haya gustado de él/ella.
  6. Planead qué haréis juntos una vez que podáis salir de casa, anotad esos planes y dedicaos a detallarlos de cara a cuando los podáis poner en marcha.
  7. Añadir como parte de la rutina, una despedida y un saludo cuando tengáis que empezar y terminar de trabajar (incluso ahora, aunque lo hagáis desde casa) o cuando os vayáis de casa a comprar. Un par de abrazos/besos al día no le vienen mal a nadie.

Hay salida.

Marina Marhuenda

M-34252